VENEZUELA EN REVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI

Venezuela vive una agitada agenda política y social al menos desde 1999 y muy especialmente estos últimos años. Esta agenda ha estado marcada por un conjunto de características que hoy se pueden leer como transversales al proceso. Entre esas características es posible destacar: la eclosión de los sectores populares con la pretensión de ser actores o protagonistas de su historia, la preocupación por lo social como aspecto fundamental de la agenda política, la violencia generalizada una de cuyas peores expresiones es la delincuencia, la intolerancia política producto de la polarización, la desintitucionalización del Estado y el rentismo. Se pudieran citar otras características, pero al menos éstas explican varias de las circunstancias que hoy viven los venezolanos. Al final de esta mirada se apuntan algunos elementos sobre Chávez y la Iglesia Católica y, por otra parte, la influencia del Gobierno venezolano en la crisis de Honduras.

La Eclosión De Los Sectores Populares

Desde los sucesos del caracazo en 1899 los sectores populares cada vez más se han ido apoderando de la escena nacional. Esto se tradujo en un término político constitucional: democracia participativa. En el mejor de los sentidos la democracia participativa no se identifica con lo que se llama democracia referendaria (que más bien es una perversión) Ella se expresa en un conjunto de organizaciones (algunas de ellas impulsadas por el Estado como los consejos comunales, comités de tierra, comités de agua y otras más) a las cuales se les reconoce legitimidad para actuar y representar a sus comunidades. Esto ha permitido que sectores populares se empoderen y puedan llevar adelante, por ellos mismos, proyectos para el mejoramiento de sus lugares de vida. Hoy en día las comunidades son relativamente más consientes de su papel y exigen ser consultadas para cualquier proyecto que se quiera adelantar en ellas.

Estas ventajas no están exentas de graves peligros como lo es el control por parte del Estado y del partido de gobierno de esas formas organizativas, limitando o anulando la necesaria autonomía.

Preocupación Por Lo Social

El proceso político impulsado por el Presidente Hugo Chávez ha puesto de relieve la agenda social. Temas que antes fueron tratados como “costo social” (asociado a la necesidad de una agenda económica, que exigía dicho sacrificio en función de un supuesto futuro mejor), ahora han pasado a ser prioridad, al menos en el discurso político. De hecho las mediciones electorales a las que se ha sometido el Presidente dan cuenta de un importante apoyo popular que viene granjeado por su consecuente apuesta por esos mismos sectores a través de lo que ha denominado “misiones”. Sobre las mismas se pueden hacer muchos señalamientos, pero indudablemente han llenado un vacío importante de atención a sectores de bajos recursos.

Pero esta política pública no ha podido resolver problemas estructurales e incluso los ha agravado. La ineficiencia mina la acción de gobierno y de hecho muchas de las victorias obtenidas en las elecciones del 23 N por parte de la oposición, así como el deslave de votos ocurridos el 15 F, son signos del agotamiento de esta propuesta social.

La Violencia Generalizada Y La Inseguridad

Nuestra sociedad está siendo víctima del mal generalizado de la violencia como no hubo en igual medida en nuestra historia. Hay un permanente estado de agresividad que se hace sentir en las calles, escuelas, familias, vecindarios. La punta del iceberg de ese proceso es la inseguridad reinante en todas las ciudades del país. La delincuencia ha crecido hasta niveles alarmantes y con ella una grave sensación de inseguridad. La impunidad reina en muchos espacios y con ella el miedo a denunciar cualquier irregularidad. En las zonas de frontera reinan los grupos irregulares. El Estado ha mostrado total incapacidad para enfrentar este fenómeno y no parece que haya estado en su agenda de prioridades, posiblemente bajo el falso supuesto que resolviendo los problemas económicos y sociales de la población, esta dimensión tendería a reducirse, cuestión que no ha ocurrido.

En ese marco hay que señalar que no se ha realizado ninguna reforma seria de la estructura policial y los planes consensuados a través de la conarepol no han sido ni aceptados, ni aplicados.

La Intolerancia Política

Si algo ha marcado el proceso vivido durante estos 10 años ha sido un lenguaje y un conjunto de actitudes que han despertado y consolidado odios políticos de compleja superación. El proyecto del Presidente no ha sido asumido bajo el mecanismo de consensos, sino de imposición de mayorías, lo que ha llevado al grupo minoritario a adelantar una agenda igualmente confrontacional. Ésta se expreso de forma dramática en el golpe de estado de 2002, el paro petrolero de 2003, la abstención en las elecciones legislativas de 2005. La oposición cuestionó seriamente la democracia y el voto como camino para el cambio. Hoy un sector importante de la oposición está de vuelta de aquellas propuestas.

Por su lado el gobierno en cabeza del Presidente ha desatado una campaña cada vez más radical de intolerancia y polarización, que tiene por centro su figura constituyéndose él como único referente político. Cada vez más el gobierno actúa bajo la lógica de ser una secta cerrada a cualquier agente que no piense en sus términos. Ésta tiene su más grave expresión en la llamada lista Tascón que ha tenido su paralelo en la lista de personas que suscribieron la solicitud de enmienda constitucional.

Actualmente existen grupos avocados a crear espacios de diálogo y puentes entre los grupos enfrentados, pero las altas instancias del gobierno por ahora han volado puentes y han sido censurados los voceros que han llamado al diálogo por parte del sector oficial. Esto no indica que pueda y deba hacerse presión, desde la sociedad venezolana y particularmente desde los sectores populares, que obliguen a los diversos actores políticos a retomar el dialogo.

Arremetida Contra La Libertad De Expresión

Aunque el “fenómeno” Chávez en Venezuela es producto de su aparición en los medios de comunicación social el año 1992 con su intento de golpe de Estado al presidente Pérez, actualmente los medios que no están alineados con su gobierno tienen procesos penales. El 2005 se aprueba la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Instrumento legal, en manos un organismo dependiente del poder ejecutivo, que ya era de carácter absolutamente punitivo. A finales de junio del presente año la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) ha iniciado un nuevo procedimiento administrativo, de carácter sancionatorio, que afecta a las estaciones de televisión: Venevisión, Televen, Meridiano TV y, como era de esperarse, Globovisión (medio de mayor rasgo opositor); así como a las estaciones de radio en FM: Onda y Fiesta. El propio ministro Diosdado Cabello se encargó de anunciarle al país, el 3 de julio, que estos medios podrían ser sancionados, así como las organizaciones civiles CEDICE y Asoesfuerzo, por la difusión de piezas publicitarias en las que se cuestiona el proyecto oficial de una propiedad de tipo socialista y defendiendo el derecho a la propiedad privada. Sobre esto último conviene recordar, que la Constitución Venezolana de 1999 de forma muy categórica destaca como un derecho de los ciudadanos de este país, el derecho a la propiedad. Hace cinco años se cuestionó su aprobación porque le otorgaba al gobierno la potestad de aplicar un mecanismo de censura previa. El mencionado artículo 29, bajo la figura de medidas cautelares, permite que CONATEL pueda sacar del aire mensajes, sin mediar previamente un procedimiento; en realidad el procedimiento es posterior, una vez que se censuró el mensaje. Los emisores no tienen derecho, bajo esta figura, y deben someterse a la decisión, que pueden apelar pero una vez que se puso en práctica.

Este mecanismo de censura está contemplado para casos en los que se intente alterar el orden público o cuando se ponga en peligro la seguridad nacional. Nada de eso está en juego, obviamente, con unos mensajes –como los de CEDICE y Asoesfuerzo- que a fin de cuentas recogían los legítimos puntos de vista de unos ciudadanos de Venezuela que se sienten amenazados por el carácter estatizante que se le quiere dar a la economía. La censura en este caso no sólo afecta a los medios y las organizaciones civiles involucradas, cuestión de por sí grave, sino que se busca acallar las opiniones de venezolanos de a pie. En grado aún más notorio resulta perjudicada al conjunto de la sociedad, que por decisión de unos pocos, queda sin posibilidad de conocer -se compartan o no- unos puntos de vista sobre un asunto de interés colectivo.

Venezuela está a las puertas de que un 40 por ciento de las emisoras de radio del país, AM y FM, posiblemente cambien de propietarios y de orientación política (porque no cabe pensar que una cosa no vaya de la mano de lo otro), tras un proceso bastante atípico iniciado por ese despacho oficial. Estamos ante un procedimiento masivo de confiscación de señales de radiodifusión. La palabra confiscación tiene una cabal significación en este caso. Si este gobierno genuinamente buscase la democratización del espectro radioeléctrico debió aplicar varios estándares internacionales.

Nadie puede abogar por la renovación automática de las licencias que otorga el Estado para que operen las estaciones de radio y televisión. Pero todo lo relacionado con las concesiones de radio y televisión deberían estar bajo una dirección políticamente independiente, que pueda hacer una evaluación profesional del uso del espectro, y que la asignación de las frecuencias, así como su revocación, sucedan en un ambiente de total transparencia.

El Gobierno llamó a una actualización del registro en las concesiones de radio, tanto de las emisoras AM y FM. Pero tal figura no existe legalmente en Venezuela. El 3 de julio el ministro encargado, Diosdado Cabello, un funcionario netamente político, anuncia que unas 240 estaciones, lo que equivale al 40 por ciento del espectro comercial del país, podrán cambiar de manos, bajo el argumento de que no cumplieron con los estándares legales en dicha actualización. No se están respetando los lapsos para estas concesiones y además resulta llamativo que un porcentaje tan alto de estaciones esté en una situación irregular. Lo único que queda claro es que CONATEL castiga muy selectivamente a medios críticos, como ocurrió con RCTV o ahora con Globovisión, lo que está en marcha es un cambio sustantivo en la relación de poder dentro del mundo de los medios de Venezuela. Y es un cambio que, en caso de concretarse, será a gran escala.

Desinstitucionalización

Poco a poco el Estado venezolano ha ido desapareciendo a costa del crecimiento del gobierno, de manera tal que si pudiéramos graficar la situación tenemos un cuerpo con una gigantesca cabeza y un cuerpo raquítico. Esto es un resultado del proceso de polarización y personalización de la política. Incluso dentro del gobierno todo depende de la figura del jefe del Estado. Así van desapareciendo instancias autónomas como son los estados y municipios, se opta en algunos casos por la desconcentración (que depende del poder central) y se ataca la descentralización. Ha desaparecido el control judicial que más bien es usado como herramienta de persecución de disidentes políticos y aval de las decisiones del Ejecutivo. Igualmente se mantiene la impunidad sobre la corrupción, la violación de derechos humanos e incluso la delincuencia.

Hay un proceso de asfixia hacia cualquier entidad que pretenda autonomía frente a la figura del Presidente. Esto incluye la destrucción o ahogo  de la empresa privada, de las asociaciones ciudadanas en particular de las ONG’s, de los sindicatos, gremios y colegios profesionales y cualquier otra instancia no controlada y financiada por el gobierno. Una práctica común ha sido el paralelismo en aquellos casos en que un sector ha mostrado ser irreductible. Hay que señalar que las universidades y la educación en general están en la primera línea de fuego del actual régimen.

Este proceso de desnaturalización también ha sido asumido por otros agentes. En ese sentido algunos medios de comunicación privados se han convertido en partidos políticos, de allí la dificultad de obtener información veraz de casi ninguna fuente. Han aparecido grupos que se pretenden defensores de derechos humanos, pero su preocupación se centra solamente en el sector opositor. Incluso la iglesia se ha visto jalada a tomar papeles que no le corresponden y en algunos lugares las misas se han convertido en actos proselitistas que dependen de la tendencia política del sacerdote en cuestión.

Esta práctica sólo puede ser enfrentada a través del mantenimiento de instituciones y de la memoria histórica, a la vez que se requiere ir construyendo la memoria de este tiempo conflictivo. Requerimos tener claro cuál es nuestro papel en medio de este proceso y discernir nuestra actuación política, en el marco de la doctrina social de la iglesia y lo señalado por los concilios latinoamericanos.

Modelo Rentista

El Estado venezolano no ha variado en su mecanismo de producción al depender de un solo producto de forma rentística y con base a un monopolio de tipo minero, lo que hace que nuestra estructura industrial siga siendo primaria, pues se basa en la explotación de recursos naturales y no en la industrialización, ni mucho menos en la tecnologización de la producción.

Hay un grave problema de productividad que se refleja en la llamada economía de puerto. Estamos importando cosas elementales como alimentos que pueden ser producidos aquí, amén de que muchas empresas ahora nacionalizadas están arrojando perdidas que son financiadas por la renta petrolera. No se promueve la capacidad de las personas para ser productivas y creativas, más bien se genera una gigantesca inseguridad jurídica que lleva a anular cualquier inversión a mediano o largo plazo.

Sólo una atenta oración hecha desde la estructura de la contemplación de la encarnación, centrada en nuestro pueblo y sus reales necesidades, puede aportarnos respuestas personales y colectivas sobre nuestra vida y qué hacer en el país. En esa dirección veo tres aspectos sobre los cuales habría que hacer importantes esfuerzos

a) Diálogo social: Es decir desarrollar las posibilidades de encuentro entre diversos sectores y clases sociales, en función de colaborar para solucionar problemas reales desde los cuales se establezcan posibilidades de aprecio y encuentro. Sugiero poder leer el artículo del P Pedro Trigo en el Sic 713.

b) Desarrollo de las fuerzas productivas: Socialismo no cabe sobre una estructura de monopolio rentístico, sino sobre una estructura de productividad que tiene fundamento en la amplia participación de toda la sociedad con diversos modelos de desarrollo que a su vez garantizan la libertad de los agentes, la libre y justa competencia, la existencia de un mercado con controles necesarios. Socialismo implica hacer posible elementos de justicia distributiva incluso sobre el capital de las empresas para hacer posible la participación de todos en la riqueza producida. La idea es promover la productividad con justicia.

c) Descentralización, Democracia y Derechos Humanos: Son valores compartidos que implican respeto por las regiones en Venezuela, respeto a la mayoría junto con el dialogo necesario con la minoría y condiciones para hacer justo el juego electoral y al final respeto indeclinable a todos como personas tanto en las libertades civiles como en los derechos económicos, sociales y culturales, sin privilegiar unos sobre los otros, pues es una trampa lo que no signifique integralidad.

Venezuela Ante La Crisis En Honduras

Desde el punto de vista formal no hay nada sorprendente en la manera en que Zelaya ha sido destituido. Fue el congreso, de común acuerdo con las Fuerzas Armadas, tras recibir una forzada carta de renuncia, la institución que sustituyó al boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (2003), a los ecuatorianos Abdalá Bucaram (1997), Jamil Mahuad (2000) y Lucio Gutiérrez (2005), y al guatemalteco Jorge Serrano (1993). En esos casos, sin embargo, la comunidad internacional apenas les prestó atención a estos incidentes. Eran querellas políticas que se transformaban en choques entre los poderes públicos, resueltos por medio de una salida constitucional que salvaba la legalidad vigente. Técnicamente no eran golpes de estado, sino formas extremas de mantener algún vestigio de legalidad. En esta oportunidad, sin embargo, pese al enorme apoyo interno que parece tener la remoción de Zelaya, la reacción internacional ha sido diferente.

¿Por qué? Fundamentalmente, porque el presidente depuesto, en los últimos años se había afiliado tímidamente (aunque sólo fuera en un plano retórico), al llamado “socialismo del siglo XXI”, una aguerrida familia ideológica poseedora de una gran caja de resonancia, dirigida por Hugo Chávez, quien en 1992 fue autor de uno de los golpes militares más cruentos de la historia de América Latina, pero hoy, invocando la democracia, no demoró en advertir que derrocaría a cualquier presidente que sustituyera a su amigo Zelaya.

Lo que estamos viendo en Honduras no es un choque entre militares y civiles, ni entre golpistas y funcionarios inocentes, y tampoco un regreso al pasado lamentable de los gobiernos militares. Estamos en presencia de un conflicto entre dos formas de entender la función del Estado y el rol de los líderes políticos. El chavismo –incipiente papel que irresponsablemente Zelaya encarnaba en Honduras– es una variante del colectivismo estatista, corriente política que liquida la separación de poderes propia de las repúblicas, entroniza el caudillismo, acaba con la alternancia en el gobierno y adopta posiciones antioccidentales. En todo caso, está claro que ante cualquier error esto puede desembocar en un baño de sangre o en el inicio de un largo periodo de inestabilidad y agonía. Un precio muy alto para uno de los países más pobres de América Latina.

¿Hacia Dónde Va Venezuela?

Después del 15 de febrero del año 2009 en Venezuela se acelera la construcción del modelo, castro-comunista del Socialismo del Siglo XXI. Término acuñado por Chávez para definir su utopía. Proyecto afirmado por las distintas medidas tomadas desde los poderes ejecutivo y legislativo. Todo el aparato gubernamental se concentró en el discurso de redistribución de la riqueza petrolera, la trasformación del modelo educativo, el control comunicacional y la lucha de clases. Para esto se buscan enemigos dentro y fuera del país. Lo que importa es tener algún chivo expiatorio y un hecho distractor de los serios problemas que aquejan diariamente a los ciudadanos. Así pues, la felicidad tan anhelada por los pobres pareciera tener el costo de la confrontación permanente para barrer a quienes disienten de la voz oficial.

Se requiere sin duda de un Estado que favorezca, cada vez más, una mayor igualdad de oportunidades, pero no convirtiendo a todos los ciudadanos en empleados del gobierno sino propiciando para ello la expansión vigorosa de todo tipo de asociaciones, que se mantengan en su condición de organizaciones sociales, y por tanto no copadas por el Gobierno, también asociaciones profesionales y de clase media, pero sobre todo las organizaciones de base popular, a la vez que estimula una sana politización de la sociedad, la adscripción política y la participación efectiva de los ciudadanos, en tanto sujetos responsables y capaces de orientar los rumbos sociales y políticos. No pareciera éste el camino hacia el que se nos quiere llevar a los venezolanos.

Este socialismo se entiende monocolor, uniformado, armado, centralista, personalista, plebiscitario, sin control del poder, que choca con la propuesta cristiana en cuanto ésta no puede justificar una sociedad en la que no existan libertadas públicas y/o en la cual la libertad haya quedado confinada a la esfera privada. Incluso, que se coarte para dificultar que se cometa el mal, pues si algo es central para el cristianismo es la persona y la promoción de su autonomía, igualdad y solidaridad. Aquí está el punto de choque con los representantes de la Iglesia Católica que no comulgan con la doble moral del presidente Chávez.

En muchas comunidades, tanto de los sectores populares como de las clases medias, hay una larga e inveterada experiencia de participación inclusiva que supera las diferencias y busca en el acuerdo su modo de establecer decisiones. En la manera de proceder del venezolano se encuentra el deseo de libertad que significa pluralidad. Es gente que sostiene una gran capacidad crítica frente a la realidad que se transforma en protesta, lucha y conquista de mejoras.

Quienes viven en sectores populares han sido ideologizados y pervertidos por el Gobierno con la invasión de tutores cubanos y distintas ofertas que pasan por la promesa de empoderarlos paro sí profesan y demuestran su lealtad al líder de la revolución. Muchos ya están convencidos de la urgencia de instalar un proyecto totalitario y represivo. Por su parte, la Iglesia Católica y otras instituciones independientes, como las universidades y gremios de la prensa, apuestan y luchan para que haya una sociedad que no amenace con las armas y los desfiles militares permanentes, ni con consignas violentas que llaman a la muerte, sino que dialogue, que incluya y que celebre la vida y el bienestar de todos.

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